Fine
Editor y loco por el surf
Las fotos de Jesus Busto son de lo mejor de la revista

Uno de estos días de atrás tuve tiempo de echarle un vistazo a la nueva Hangten y tengo que decir que me ha dejado mejor sabor de boca que las anteriores si cabe. Un número que va desde la densidad del artículo sobre el Involvement firmado por Fandos, hasta lo etéreo de la sección visual de Andrea Coleman, pasando por ese espíritu de aventura de los japoneses por Asturias.

Se de primera mano lo que sufren estos tres por sacar adelante la revista, y posiblemente eso me condicione a la hora de hacerle una crítica, pero es que sinceramente, me gusta lo que hacen. Me gustaría tener para leer más contenidos nacionales, pero es verdad que algo está cambiando en el longboard de este país, que da la sensación de estar en retroceso.

Supongo que son épocas, y que el boom del tablón está pasando, o al menos el boom del surfista que solo tiene tablones en su quiver, algo que nunca fue mayoritario por otra parte.

Lo bueno del surf es el eterno cambio, no anclarse en lo de siempre y disfrutar de las olas como le de la santa gana a cada uno, y creo que esa idea se acabará imponiendo. Hangten sigue fiel a sus principios, y es reconfortante que en su parcela siga siendo la revista de referencia en nuestro país, larga vida al longboard.

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