Parte de olas del 1 al 3 de Septiembre

Lo más significativo de los proximos tres dias es la entrada de un swell de direccion oeste noroeste que dejará megaperiodos de hasta 17 segundos en todo el cantabrico, sin embargo debido a la entrada......

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Letras y salitre de la mano de Willy Uribe.
 

willy uribe

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Publicamos una entrada que persigue conocer mejor a uno de esos escritores a los que la palabra "surf" va implicita dentro de su obra. No hay un genero sobre surf en castellano, pero si una serie de obras que destilan salitre, olas, y parafa y un buen puñado de ellas pertenecen a Willy Uribe.

Con motivo de la publicación de Doce poemas de amor en Zicatela, y más allá de Al Ganzug nos atrevimos a mandarle a willy una serie de preguntas que más que una entrevista pretenden ser un dialogo sobre literatura y surf.



 

Doce poemas de amor en Zicatela, ¿es verdaderamente tu primera novela? ¿Por qué ahora?

 

Lo es. La escribí tiempo después de un viaje a Puerto Escondido. Llevaba años con el “tempo” del relato y fue algo así como un desafío personal. Ahora una novela, me dije. Y me alegré un montón cuando el ritmo y el argumento me pidieron más trabajo y fui capaz de afrontarlo.

En cuanto a los motivos, hay dos, el económico y el literario. Soy el autor más barato que he encontrado para La Circular Ediciones. No tengo que pagarme adelanto editorial alguno. Por otra parte, la autoedición y la autodistribución, la posibilidad de llegar al lector sin intermediarios, es una vía estupenda para tantear posibilidades ajenas a la edición profesional. La gente lee más que nunca hoy en día. No importa el soporte o el canal por el que le llegue, sino conectar y compartir lo escrito.

 

Por cierto, ¿Ediciones La Circular está solo centrada en tu obra relacionada con el surf?

 

La Circular es una editorial anarco-individualista (sin risas, por favor) y es propensa al deslizamiento. Como todos sabemos, no solo se fluye sobre una ola.

 

¿Crees que un libro puede triunfar a gran escala saliendo a través de estas plataformas? (Blurb, Lulú, etc.), o los medios tradicionales de escaparate en librería siguen siendo la única manera de llegar al best seller.

La autoedición está entre nosotros desde hace siglos y estas nuevas herramientas lo hacen más sencillo. De ahí al triunfo a gran escala media un mundo. Esa categoría triunfal, capitalista hasta la médula y muy engañosa, debería estar lejos de las intenciones de cualquier escritor. Suena raro, ¿verdad?, pero la jodida preferencia en la que se convierte el dinero nos está haciendo una gran putada como sociedad. Dicho eso, y ajustándome a una lógica empresarial que me es en parte ajena, cualquier editorial tradicional aspira a que sus libros luzcan en los escaparates.

 

Un flashback, en Surf Stimulator me consta que dejaste a la gente con ganas de saber más de las desquiciantes aventuras de tío y sobrino, ¿puedes adelantarnos si van a tener una continuidad?

La verdad es que no lo había pensado. Rodolfo Pontejos y su tío Matías nacieron cuando trabajaba con 3sesenta y desaparecieron tras comunicarme que no publicarían más textos basados en esa pareja, adujeron que no querían ceñir la sección de relatos a personajes fijos. Ahí quedó la cosa, así que agradezco un montón la idea de rescatarlos de las sombras. Además, sería divertido... Rodolfo Pontejos ha estado años en Madagascar, aprendiendo las técnicas de concentración de los lémures, mientras que su tío Matías purgó doce años de condena en un penal de Java. Ambos se reencuentran en un mercadillo medieval en Cervera de Pisuerga, en Palencia, y deciden volver al surfing. Al llegar a la costa comprobarán que doce años de ausencia lo han cambiado casi todo... sí, puede ser divertido.

 

Me doy cuenta de que dos de tus títulos más reconocidos Se que mi padre decía y Cuadrante las Planas, no tienen nada que ver con el salitre y si con la muerte y con "el problema vasco". ¿El salitre no le gusta a la crítica?

 

El salitre es válido cien por cien. Cualquier tema lo es si es tratado de un modo convincente, tanto para el autor como para el lector. Aun así, el surf es una actividad con una personalidad muy acusada. Es posible que gente que no lo conoce se acerque a su entorno, narrativo en este caso, con un buen saco de ideas preconcebidas.

Y siguiendo con las temáticas que manejo, la muerte es algo que también está presente en mis novelas surferas, la muerte física y la muerte social. Y también la situación de Euskadi. En mayor o menor medida, Nanga, Doce poemas de amor en Zicatela y Más allá de Al Ganzug tocan ambos temas, y sobre todos ellos la libertad personal, el individuo como señor y esclavo de todas las cosas de la tierra, caduco y corrompible, insignificante pero único.

 

¿Crees que encajas en la etiqueta de escritor de novela negra o pasas de etiquetas? Por cierto, ¿las etiquetas venden?

Solo hay una etiqueta válida, aun resbaladiza, claro, que es la de escritor, luego llegan las demás. No paso de las etiquetas, las uso, y las usaría aunque me negara a ello. Las que más me gustan son las etiquetas que me confecciono yo mismo o me sugieren los amigos, de las ajenas, de entrada, desconfío. Son una herramienta de clasificación y selección que hay que manejar con cuidado y que, en ocasiones, debido a las exigencias del mercado, nos aleja de excelentes creaciones.

 

Un buen puñado de tus personajes son desequilibrados de manual, ¿qué tal te llevas con tus vecinos? :)

No soy una persona sencilla para la convivencia diaria sostenida. Marco mi territorio, en ocasiones obsesivamente. El ruido es uno de mis problemas. España es uno de los países más ruidosos del mundo y el barrio donde yo vivo contribuye a ello en grado superior. Sé lo que hay y lo aguanto, pero hay veces que el señor que vive en mi cerebro dice basta y entonces me lío.

Respecto a mis personajes desequilibrados, cuando estoy en su pellejo trato de librarme de todo prejuicio moral, eliminar en lo posible la autocensura, a veces tan sutil que algo se cuela. No es sencillo, a veces no es convincente y hay que volver hacia atrás, reescribir y eliminar, construir de nuevo. Cuando mejor me sale es cuando llevo horas enfrascado en el folio y la punta del bolígrafo fluye ligera y veloz porque el personaje la ha tomado en sus manos de un modo consciente. Ese momento es muy grande. Como todo lo bueno, llega pocas veces. Cuando lo he experimentado se me ha puesto la piel de gallina, alguna vez incluso he llorado. Tú eres el personaje, actúa en tu cerebro, le has dejado las puertas abiertas y él juega con lo que encuentra. Las lágrimas, indudablemente, brotan cuando el muy cabrón encuentra algo que tenías olvidado, quien sabe si escondido, o cuando combina elementos para producir ideas y sentimientos que te asombran, acciones que de otro modo no podría imaginar.

 

En casi todas tus novelas el protagonista escapa de algo. Unas veces la culpa, otras la policía, e incluso a veces creo que de si mismos. ¿De qué escapas?

 

Escapo del tumulto, de lo inhumano, soy un jodido elitista y de la perdición total solo me salva el que no precise de chalet, club de golf, criada centroamericana y dos coches muy grandes, negros como dobermans. Trato de escapar de la mentira pero me miento a mí mismo, si no a cada instante, sí cada cierto tiempo. Me siento humano, singular y vulgar. Y de eso sí que no escapo, algo reconfortante, por otro lado.

 

Más allá de Al Ganzug me ha gustado mucho, me deja una extraña sensación de vacío y de alguna manera una falta de esperanza. Quizá el surf aquí es el único remanso en medio de toda la narración. ¿Que parte ocupa el surf actualmente en tu vida?

 

En Más allá de Al Ganzug el surf está tratado como nexo de unión y con un fuerte barniz religioso. Hay una escena de surf, una sesión que escribí como si yo mismo fuera en aquellas olas, que no es otra cosa que un funeral, una despedida. Si antes no había muchas esperanzas para el muchacho desertor, ya no hay ninguna. El individuo único queda anulado de un modo violento. Le han robado las dos únicas cosas de valor que poseía, la vida y sus sueños, en este caso, el surf.

Y sobre mí relación con el surf, recurro al tópico. Sin él, mi vida habría sido otra. Además, comencé a surfear el mismo año que descubrí que me gustaba escribir, a los doce años. Mis raíces como persona, las que me interesan, están el surf y en la escritura. Mis mejores amigos provienen de ambos sustratos. María, mi compañera y mi esposa, también, y con ella nuestra hija Eunate. La conocí en la playa de Sopelana, en cuyo puesto de socorro había entrado a currar porque me manejaba bien con los tablones de aquella época. Lo bueno que poseo me lo han dado las olas y la escritura.

Se puede decir que completaste por fin la trilogía de "tres océanos" como querías?. Es lo que tienen en común Nanga, Doce poemas de amor en Zicatela y Más allá de Al Ganzug no?- Van a salir publicadas en un solo volumen como leímos en Ediciones Ámbar?

 

La completé y la estoy ampliando. Acabo de sacar del cajón una novela que tenía en barbecho desde hacía seis meses, para que reposara. Se titula Olas, hachís y vitamina C y transcurre entre la costa de Sidi Ifni y las dunas de Las Landas. Mi propósito es publicar un solo volumen con las tres novelas y el relato. De tomar cuerpo dicho libro me gustaría que fuera en Tusquets Editores, pero eso está sujeto a una planificación editorial en la que yo puedo sugerir, pero no decidir.

 

¿Qué pasa con la literatura de surf en castellano? ¿Estamos ante un desierto, o es un terreno aun por desarrollar? ¿Cuál crees que es la razón de que no haya más títulos en nuestro idioma?

 

No es un desierto, pero sí es cierto que el territorio está poco explorado. También se escribe literatura de diferente calidad en algunos blogs surferos. Otra cosa es que de ello resulte una obra editorial, es decir, un libro. Para ello es preciso sacudirse algunos prejuicios. El principal creo que es el concepto que se tiene del libro como objeto físico. No es un objeto superior, sino una herramienta para transcribir historias, opiniones y conocimientos. De todos modos, si los libros editados en castellano sobre temática surfera son escasos, sin duda se debe a que la producción también lo es. También, bastante de lo que leo se ciñe en describir el surf en sí mismo, pocos dan el paso de utilizar al surf como una pieza del entramado del texto, como un vehículo que lleve a al autor a narrar experiencias humanas más allá del surf

 

¿Proyectos en marcha?

En este momento, nada más te envíe esto, largarme para Salinas...ieeeeepa. Y cuando vuelva, seguir escribiendo la novela en la que ando metido.

 

Mil gracias, amigo Fine.

 

 

Más sobre Willy Uribe
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