Durante este medio año o más de secano me ha dado tiempo a revisar costasurf a fondo y darme cuenta de cosas que estábamos haciendo mal, o simplemente que dejamos de hacer. Una de ellas es escribir sobre nuestros días de surf, que para eso estas leyendo un blog sobre este deporte. Así que la reunión del otro día de un puñado de amigos en tierras gallegas fue la disculpa para corregir esta carencia de nuestra página.

Salimos el viernes en dirección a Barreiros, aprovechando el día de fiesta en Asturias (8 de septiembre) y con un día de sol de esos que faltaron este verano, y a medida que íbamos hacia el occidente, me fui fijando que la mar iba desinflándose por momentos. Pensaba que la costa de Oliñas aguanta bastante mar y que nos íbamos a quedar tomando unas cervezas y mirando el platazo… no era plan, tenía ganas de hacer surf.

Meses atrás os aseguro que desconecté casi totalmente del surf, tanto como para plantearme hacer otras cosas en vez de retomarlo, pero hay algo que me lo impide siempre, no me digas por qué. Es como una sensación de que estoy haciendo algo mal si cuelgo la tabla definitivamente, sea lo que sea, hace que vuelva a la playa una y otra vez.

Cuando llegamos al punto de reunión, me acerqué a la barandilla de la playa y desde un punto de vista alto vi como rompían unas series perfectas. Calculé que por la distancia que había, y la experiencia que tenía en ese sitio, las olas eran más grandes de lo que parecía pero nada del otro mundo.

¿No tenéis esa sensación, cuando hace tiempo que no os metéis al agua, como de inseguridad?. Como de que las olas parece que son más grandes de lo que piensas y luego resulta que son “para todos los públicos”. Conozco gente a la que le vence esa sensación, y no se mete. No es mi caso lo reconozco.

Por ahí andaba Lili, que es la que de verdad manda en Hangten, haciendo fotos. Prisa no llevo ya veis

La cosa es que llevaba solo el tablón y mis amigos estaban con singles middle lenght cogiendo la serie grande, así que bueno, iba a ser el rey de la entre serie. Según remontaba me di cuenta de que no era para tanto. Las olas de esa zona son muy verticales, no es Salinas, pero ya había surfeado allí y sabía como coger el sitio.

Tras saludar y dejar pasar alguna serie, llegó la primera ola. Esta es la clásica situación en la que hace muchísimo que no te metes y de repente piensas si serás capaz de hacerlo, porque no estaba para dudas aunque las fotos que os dejo aquí no lo reflejen en absoluto.

Una de las cosas que ganas cuando llevas muchos años haciendo surf es que tu cuerpo no olvida. La mecanización de movimientos está tan grabada a fuego en tu cerebro que afortunadamente no tienes que pensar, sólo hacer. Lo que pierdes es velocidad, reflejos quizá, pero sabes surfear, eso no lo dudes.

¿Te das cuenta cuando bebes agua y piensas, “bufff que sed tenía, no me daba cuenta”?, pues eso me pasó a mi cuando cogí la primera ola del baño, Dios!

Salí del agua contento aunque hecho polvo después de apenas 45 minutos (había momentos que no dejaba de bombear, eramos pocos en el agua y qué coño, estoy fuera de punto), pero joer, ni tan mal. Un bañín entre colegas, al sol y con agua caliente, ¿qué mas se puede pedir?… pues encontrar esos tapones que había perdido hace no se cuanto metidos en el bolsillo de la llave del traje 😀

El resto del baño fue relajadin, de risas y cogiendo las que iban bien para tablón, que eran muchas

Tengo que decir, que me prestó tanto el baño como encontrarme con viejos amigos, y nuevos que conocimos ese día. Reconozco que estoy un poco quemadete con el mundo del surf en general, de ahí que me tomara también un tiempo de alejarme de este deporte y de lo que le rodea, pero creo que volví de la mejor manera posible, entre amigos y con buenas olas. Es decir, lo que al final importa.

No volví a surfear, ese fin de semana. Al día siguiente había un vendaval que destrozó la costa, pero por las fotos he visto que al día siguiente entraron las olas de verdad. Me doy por satisfecho, se que no eran para mi (debería haber llevado el hull), pero lo cierto es que me alegré sobremanera por la gente que las cogió y las disfrutó.

Al día siguiente las olas de verdad llegaron y creo que esta y otra foto que colgó Fer en su facebook e instagram son de las más grandes que le he visto coger

He vuelto al surf con otra actitud, creo que más sincera y menos de pensar y más de surfear, creo que es mi manera natural de vivir este deporte, y no me ha ido mal.

Salí de Oviedo con intención de dejar el tablón a la vuelta en la casa de mis padres en Tapia, para el verano, pero al salir del agua sabía que el tablón se volvía conmigo para casa. Está colgado en la pared de nuestra habitación. Llevo seis meses buscándole un hueco en nuestro hogar, quizás una metáfora de lo que me pasaba con el surf durante estos meses. Ahora tengo claro donde debe estar 🙂

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