En 2013 saltó a las redes sociales el video de Pascale Honore, una surfista que se habia quedado parapléjica y que lejos de rendirse, volvió a hacer surf, eso sí con la ayuda inestimable de un chaval vecino suyo. Seguro que os sorprendió, como a todos, además de emocionarnos,  ver a dos chalados, en el buen sentido de la palabra, unidos por un montón de cinta americana (duct tape) surfeando una ola.

Pues la aventura no fue flor de un día, consiguieron hacer una película que se titula así, duct tape surfing que se proyecta estos días en el Mendifilm Festival de Bilbao.

La historia de Pascale desafortunadamente es trágica. Un accidente de tráfico la dejó completamente paralizada de cintura para abajo hace 18 años. Afortunadamente encontró la manera de volver al agua, gracias a un amigo de su hijo, Tyrion Swan, quien le sugirió que podía surfear “pegada” a él. Se unen con cinta adhesiva en las piernas, cintura y pecho y así el puede levantarla y que sienta la ola a través de su cuerpo.

Una historia de superación que sigue viva en la actualidad, y que está inspirando a mucha gente, que padece alguna enfermedad, lesión, o incapacidad, y también a quien no la tiene, para seguir valorando la vida, y la suerte que tenemos de poder contarlo.

“De nada sirve lamentarse, a partir del momento del accidente supe que debería hacer las cosas de otra manera, pero nunca me planteé dejar de hacerlas” (Pascale)

“Cuando Pascale me comentó sus ganas de volver al mar, no lo dudé. Surfear con ella es todo un reto, pero encarna toda la esencia de este deporte” (Tyrion)