Tengo la sensación de que no podemos apreciar todavía la importancia de la generación de surfers con la que tenemos la suerte de convivir en la misma época. No digo que seamos parte de esa generación, para mi son un grupo que per se constituyen un movimiento pequeño dentro del surf, al que pertenecemos todos los que nos deslizamos con una tabla sobre una ola.

Son gente que tienen en común una serie de rasgos, como estilo en el agua, usar el longboard más o menos de forma homogénea como vehículo para expresarse en las olas, y unas inquietudes artísticas que van desde la música a la fotografía pasando como no por el video o la pintura.

Este último es probablemente el que más expuesto está a la crítica o al rechazo, evidentemente el arte es algo que cada persona entiende a su manera, desde el que hace la obra hasta el que la contempla, sin embargo en el agua todos ellos destacan por una perfección técnica que no está al alcance de todo el mundo.

Tengo la suerte de haberlos visto en infinidad de fotos, videos, etc, y como muchos de vosotros haber compartido olas con algunos gracias al festival de Salinas. Lo cierto es que la conclusión a la que llego es que esta gente tiene un estilo propio, cada uno destaca en lo suyo, pero todos tienen estilo en el agua. Un estilo sobre todo sereno, pero no siempre (vease Kegel), pero muy visual. Han llevado, o mejor aun, han creado un estilo propio para el longboard, y eso es lo que los hace distintos de otros grandes surfistas que nos encontramos en las competiciones mundiales de la WSL o de otros circuitos.

No digo que sea mejor ni peor, simplemente digo que tienen algo distinto y que es quizá atractivo, además de servir como inspirador a muchos de los que en su momento nos acercamos al tablón con otros ojos. También tiene un peligro, cuanto más miras a la luz menos ves lo que hay alrededor, y desgraciadamente no todos tenemos la capacidad, expresividad y estilo de estos grandes del longboard actual. Nos perdemos quizá un surf más auténtico, que es el que nos rodea cuando vamos a la playa, con nuestras olas de fondo de arena cambiantes y nuestros picos tocados por el gallego pertinaz… además de por nuestro estilo de surfers más o menos del montón, no nos engañemos.

Pero es bueno tener figuras en las que inspirarse, porque de ellas podemos aprender que nuestro surf con un poco de cuidado puede ser mucho más bonito, aunque sin olvidarnos que siempre tenemos que surfear para nosotros mismos antes que para los demás. Kassia es una de ellas.