Después de la ya conocida enfermedad del “oido de surfista”, llega la del “ojo del surfista”. Yo al menos la desconocía la verdad, pero parece ser que la exposición cada vez más prolongada de nuestros ojos al sol, al viento y a la arena, está haciendo que cada vez sea una enfermedad más común entre las personas que practican deportes acuáticos.

Al principio, cuando observas tus ojos y ves como se produce un abultamiento en ellos, la reacción de asustarse parece ser la más común y es que, aunque no es algo que suponga muchos problemas para el que la sufre, si es verdad que tampoco es algo deseable. Si la cosa va a más, una sencilla operación parece ser suficiente, pero sin duda, el mejor método (como para el resto de enfermedades que seamos susceptibles de padecer), es la prevención.

Esta enfermedad se conoce como Pterygium (u ojo de surfista), y consiste en el crecimiento de una especie de tela de color blanco o rosado en la parte del ojo más cerca del lacrimal. Puede conducir a la inflamación y picazón en los ojos y, finalmente, a la degradación de la visión.

Como decimos, la mejor manera de no tener problemas es la prevención, así que os vamos a enseñar algunos trucos que pueden retrasar y evitar la aparición de este tipo de problemas.

Usar un gorro que evite el contacto directo del sol en los ojos puede ser un buen comienzo. El uso de gafas de sol en el agua también es una buena opción. Ahora mismo existen en el mercado algunas marcas de gafas que tienen modelos específicos para este uso. Incluso hay algunos modelos que flotan, para evitar que las pierdas en el agua.

Otras marcas apuestan por las correas que ajustan las gafas a la cara para evitar su pérdida. El problema de algunas ellas es que, cuando entras en aguas frías se pueden empañar y ser mas molestas que útiles, pero nada que un potente anti-vaho no consiga solucionar.

gafas antivaho

Como veis existen varias opciones en el mercado, así que intentar cuidar vuestros ojos igual que hacéis con los oídos cuando entráis al agua.